El cuaderno del profesor

12:20 Las calles de Cartagena

26 Feb

Hemos sido muy retrasados, pero ahora es bien todo porque ya he encontrado mi libreta de apuntes. Lo había perdido en el hotel, tuvimos que volver a buscarlo poniendo en peligro nuestra puntualidad para la cita con la Alcaldesa de Cartagena. Sin embargo, llegamos a soleada y marítima Cartagena con tiempo justo para dar un paseo por sus entrañables calles que albergan secretos y sorpresas de alta probabilidad de agrado para el transeunte.

Cabe destacar un encuentro fortuito con un hombre, gran contador de historias, que me explicó una anécdota sobre otro hombre que no pudo entrar en un casino y decidió montar otro casino. Debajo de este casino, un bar que se llamaba la Cafetería de España que servía especialidad “chocolate de los suspiros” (café con leche con crema de chocolate). Este chocolate inspiró a un gran compositor de musicas para escribir la popular canción “Suspiros de España,” porque lo desayunaba todos los días sin sufrir ningún efecto negativo.

Veracidad de esta anécdota está por contrastar, pero me ha hecho meditar sobre el valor de la magia. Creo que ahijada tomó una foto de mi sentado y meditando al lado de una estatua también en estado meditacional. Incluyo en galería de fotos para dar más énfasis.

Hemos visto también el puerto y un submarino famoso que atrae a la gente. Y es bien, es muy bien Cartagena.

18:28 La Union: Karabatic baila flamenco minero

25 Feb

Ya en La Unión, pasé por delante de la catedral del flamenco, el Mercado Antiguo. Hice una reverencia mental, con unos instantes de absorción silenciosa, antes de entrar en tan religioso espacio (y fíjense que soy ateo). La luz entraba por las ventanas, en haces polvorientas. Dos jóvenes gitanos murcianos. Uno punteando la guitarra, otro cantando y dando palmeras. Fue un momento glorioso, subí al escenario como poseído por los ritmos introsferizantes y pronto estaba taconeando con mis zapatos con borla, como un gitano (o un japonés.) Luego hice otra reverencia cuando terminaron de tocar los dos chiquillos, con los luego que tuve una conversación tonificante. Me hablaron sobre las emociones que uno siente cuando canta, algo con lo que identifico excesivamente. Me dirijo al hotel en Murcia, en el asiento de detrás (conduce ahijada), y pienso que hoy la gente murciana ha sido espectacularmente hospitalaria. Realmente, en Murcia es bien todo.

16:25 A nuevo amigo Ramón le gusta "lujo asiático"

25 Feb

Después de comer, Ramón insistió en llevarnos a un bar, de camino a La Unión. Quería que degustáramos el famoso cocktail de café que tanto triunfa aquí: el asiático. Un poco de cafe, leche condensada, canela en polvo, Licor 43, corteza de limon y unos granos de café. Delicioso sabor que abruma el paladar tras los manjares marinos en la orilla del mar. Altamente recomendable.

13:52h Caldero murciano en la playa

25 Feb

Ramón ha montado un efectivo y productivo sistema para hacer un caldero murciano, aquí en la playa, con el mar lamiéndonos los pies casi. Es bien estar al sol, pero no encuentro mis gafas oscuras y a veces no veo muy bien. Puede ser que mi vista se haya visto afectada por los brindis copiosos de cerveza que hemos hecho Ramón y yo, en ruso por supuesto, gritando al viento levante, ”¡Na zdorovie!”. Ramón es una buena, buenísima persona de calidad superior. Hombre con denominación de origen, virgen extra, primera prensada, máximo valor bursátil.

Le estoy ayudando a realizar el caldero, tirando trozos de pez al recipiente y otras cosas importantes para la fabricación de esta deliciosa tradición culinaria. He encontrado de nuevo al pez asesino, le he mirado fijamente a los ojos y le he hecho sentir mi dolor y venganza tolstoiana.

He amasado también una gran cantidad de datos importantes sobre este sitio y paisaje. He catado los niveles de salinidad del mar (óptimo).
He cerciorado temperatura de agua con bañistas intrépidos murcianos, sin meterme en el agua. El viento lleva bien las voces.

Ahora tengo un hambre de veinte lobos esteparios y doy vueltas a la cacerola para absorber mejor el vaho apetitoso de aromas náuticos.

¡Parece ser que ya está todo preparado! Dejo de anotar, es hora de comer con Ramón, mi amigo murciano de los mares. Es bien todo, es más bien de lo que podría haber imaginado en La Manga del Mar Menor.
Altamente recomendable para croatas y no-croatas de todas las edades.